Un Paseo Por Los Ángeles Antes De Que Cambiara El Mundo

Fui a la Ciudad de los Ángeles antes de que COVID afectara el año para todo el mundo by Connor Jalbert on Unsplash

Soy de un pueblo ubicado en la península impecable aunque bien provincial Cabo Cod, pero ya llevo 5 años en la Ciudad de México. Está mudanza radical ha sido un gran cambio, el que ha impactado mi vida para siempre indudablemente. Por consiguiente, ahora me siento más en mi ambiente en ciudades con un cierto sabor latino; nunca he ido a Miami o San Antonio, por ejemplo; pero me imagino que me encantarían las dos. La ciudad de Los Ángeles podría ser considerada como mi segundo hogar; mi tío abuelo y unos primos viven en el corazón de la ciudad y sus alrededores, y el montón de Mexicanos, clima agradable, y diversidad de terreno me fascinan por su complejidad y varios matices intrigantes. Aunque San Francisco y Nueva York son más bohemias y adoradas por los hipsteres, Los Ángeles me parece una ciudad única, con un carácter distinto que es casi imposible describir para alguien que jamás haya ido allí.

Ya había visitado la ciudad de Los Ángeles muchas veces antes de mi vuelo en Diciembre de 2019, en la última época anterior de que COVID entrara y arruinara el año para todos los humanos del planeta. Cuando llegué a LAX después de un vuelo retrasado con mucha hambre y más cansancio, ¨COVID 19¨ fue algo casi desconocido, un virus raro y bastante vago en el lejano país de China. Nadie esperaba de qué exactamente iba a pasar en el año de 2020, un año en el que llevaba muchas expectativas y esperanzas.

El año de 2019 fue bastante aburrido y un poco deprimente personalmente, y el hecho que casi no había viajado por todo el año, salvo un puente en Acapulco (acuérdate.. de Acapulco..), no ayudaba para nada. Dado que mi cuerpo ya se acostumbró al clima de México, ya no tenía ganas de ir a Massachusetts en el invierno congelado, aunque extrañaba a mis papás y mis amigos que siguen allá. En vez de eso, mi mamá me compró un vuelo redondo a Los Angeles, y la verdad estuve emocionado por ver mi estado favorito de todo el país, más que 4 años después de que trabajaba en Berkeley en un verano memorable.

Eagle Rock: Lejos de La Más de Moda, Pero Con Tesoro Escondido

El Estadio de Los Dodgers está cerca, pero Eagle Rock no es una zona de moda by Megan Ellis on Unsplash

Mí tío ya por muchos años lleva en Eagle Rock, una delegación en el noreste de Los Ángeles que se encuentra unas millas de sitios icónicos como Dodger Stadium, la linda ciudad de Pasadena, el cementerio de Forest Lawn, en el que descansan en paz los cuerpos del actor legendario de películas de aventuras Errol Flynn y el-ex-gerente excéntrico de los Yankees de Nueva York Casey Stengel, y sobre todo Griffith Park, el Central Park de Los Ángeles. A pesar de su proximidad a dichos lugares, Eagle Rock es una zona humilde, tranquila y alejada de las luces brillas de Hollywood, ni una colonia que tiene la violencia notoria y pandillas correspondientes de otras partes cercanas.

Es un lugar perfecto para disfrutar y sumergirse en la cultura, belleza y contradicciones confusas de una ciudad misteriosa. Diario, mientras que me quedaba en la casa grande y cómoda de mi tío, caminaba por las lomas torcidas y calles majestosas, escuchando a la música, que sea Snoop Dogg, reggaetón, o cumbia, que emanaba de las casas vecinas. En la distancia, hay un parque casi abandonado pero bien precioso, y subiendo las colinas altas, ofrece una gran panorama de la ciudad; los edificios, coches sin fin, carreteras enormes, y palmeras bailando en el viento; todo es visible en todos ángulos en un refugio necesario de la jungla concreta. Un par de veces vi unas personas con sus perritos o haciendo ejercicio, pero la verdad es el parque fue aislado y por eso perfecto en su tranquilidad. Ahora, extraño convivir con la gente; congregar en antros, conciertos, y cines; pero en este entonces, estaba muy contento y a gusto por estar solito en una área verde y casi sin gente en una ciudad tan grande como Los Ángeles.

La avenida principal de Eagle Rock, con un nombre sencillo de ¨Ëagle Rock Boulevard,¨ es bastante modesta, pero a pesar de eso tiene un encanto sutil. Las calles no suelen estar tan llenas de actividad y negocios, pero existen unas cafeterías, tiendas bohemias, y bares interesantes. Casi no hay cadenas tipo McDonald´s o 711, aparte de un Jack in the Box, un sitio conocido de comida rápida que sólo existe en el oeste del país (lo cual ni siquiera hay una sucursal en México, aunque Carls Jr. tiene un chingo de ubicaciones por toda la república).

Hay dos librerías pequeñas pero extensas, las cuales que tienen una multitud de joyas polvorientas. Estos libros indispensables son caros en comparación con las librerías legendarias de la calle Donceles del centro de la CDMX, pero valen la pena para los amantes de la lectura. Con sus cafeterías encantadoras, varias tiendas locales, y bares íntimos, esta avenida es parecida a cualquiera en Chicago, San Francisco, Boston o Filadelfia, con una diferencia clave; casi no hay peatones. Caminaba por dicho paseo sin encontrar más de diez personas en cada camino; fue impresionante la verdad. No obstante, tampoco fue algo tan sorprendente, debido a la reputación de Los Angeles por ser una ciudad dominada por el automóvil. Aunque haya zonas en que se ven muchos peatones (como lo veremos ahorita), en general este estereotipo es cierto, sino un poco triste. Me sentía muy solito paseando por las calles vacías, pero a la vez hallaba una paz profunda e increíble.

MacArthur Park: Un Parque Icónico que Ahora Parece Como Si Fuera México

El parque más conocido por una canción exitosa hoy en día es la cuna de la cultura Mexicana en Los Ángeles

Eagle Rock, siendo ubicado en el noreste de la ciudad, tiene varios puestos de tacos y español está hablado en cada esquina, pero no tiene nada que ver con MacArthur Park, el que fue inmortalizado por la canción epónima de Richard Harris (la que fue lanzada en 1967,) pero en la actualidad parece como si fuera un rincón de CDMX, Guadalajara, o Puebla, aunque está ubicado en el centro de la segunda ciudad más grande en Estados Unidos.

Fui a comer con mi tío en el icónico ¨Delicatessen ¨ Judío se llama Langer´s y escuché a los empleados Mexicanos platicando entre ellos, ¨Qué estás haciendo güey?¨

Saliendo del restaurante, de repente uno se siente como si estuviera en México, con el olor de tamales y atole, letreros en español, y gritos de ¨Chido¨ y ¨Puta madre!¨ Unos chavos se sentaron comiendo botanas Mexicanas en un banco, y les dije, ¨Provecho!¨¨Sin vacilación, me contestaron de una manera muy amable y efusiva, ¨Gracias!¨ Una señora intensa dio un discurso sobre la navidad y el legado eterno del Cristo, mientras que sus amigas vendían tamales dulces y salados en precios mucho más altos que en los barrios del DF. Si yo viviera en esa zona, creo que no extrañaría la esencia de México tanto como en otros lugares en Gringolandia, que sea Indianapolis, New Haven, o Raleigh. Sin embargo, viendo todo esto solamente me hizo recordar de México, y por ende me dio ganas de regresarme ya en una vez.

Hollywood Boulevard: El Gran Paseo de Fama y la Soledad Eterna

El cine legendario de Grauman´s es uno de los sitios más visitados de Hollywood Photo by Daniela Araya on Unsplash

Uno de los sitios más reconocidos, emblemáticos y para mucha gente local, sobrevalorados, de Los Ángeles es el famoso Paseo de Hollywood, con la eternidad de estrellas en cada cuadra, desde los nombres eternos de David Bowie y Cantinflas a Britney Spears y Donald Trump (lamentablemente que sí). De una manera muy parecida a Times Square en Nueva York o el puerto de Fisherman´s Wharf en San Francisco, Hollywood Boulevard es la zona más turística y menos autentica, y por eso muy pocos residentes de Los Ángeles pasan mucho tiempo seguido allá, aparte de los empleados que trabajan en las tiendas de recuerdos, los cines renombrados, y las cafeterías llenas de los soñadores que se encuentran por todas las calles anchas.

Mí tío me dejó por la parada de Metro justo en la entrada del paseo, mientras que tenía una cita en el reconocido y cercano ¨Sunset Boulevard.¨ Ya había visitado esta cuna del turismo internacional mil veces, pero mucho más que las previamente mencionadas zonas de Nueva York o San Francisco, cada vez que he ido al paseo de las estrellas, mi visita siempre me fascina y además de eso me deja con una intriga profunda.

Caminando por la avenida alineada con tiendas caras, vendedores desesperados y leyendas en su propia mente que se disfrazan como Superman, Darth Vader, o Thor, entre otros, la esperanza eterna de convertirse en una super-estrella de Hollywood es transparente, y al mismo tiempo, la futilidad de dicha esperanza también es evidente. Hollywood, de una manera aún más marcada que otras colonias de la ciudad conocida como una tierra de fantasía y apodada como la fábrica de sueños, es un homenaje agridulce a la realidad y a la vez un pedazo pequeño del optimismo afirmando que Los Ángeles es el único lugar en que cualquier persona puede unirse a la inmortalidad disfrutada por actores como Judy Garland y Clark Gable, Marlon Brando y Marilyn Monroe, Robin Williams y Carrie Fisher, Jack Nicholson y Meryl Streep. La huella que deja el Paseo de Hollywood es una mezcla compleja de maravilla, tristeza, y surrealismo. Pero la verdad está sensación no se puede duplicar en ninguna ciudad que conozco.

Besar alguien desconocida en una taquería es un lujo que ahora no podemos realizar by Amie Watson on Unsplash

En estos días de COVID, los que ha detenido la posibilidad de viajar para la mayoría de la población mundial, es inevitable que haya mucha nostalgia por los viajes del antaño, aunque en este caso ¨antaño¨ significa unos meros 9 meses atrás. Llegando a la CDMX un día antes de la ¨nochevieja,¨¨fui directamente a la Plaza Garibaldi, reconocida por los Mariachis. Para recibir el año nuevo, festejé con unos amigos rockeros en un bar hipster en la Roma, y de repente besé una Chicana desconocida que vivía en Austin, TX en una taquería abierta por 24 horas. Menos que un año después, y todo esto ha cambiado, quizá por siempre.

En estos día de plena pandemia, la única cosa que podemos hacer sin nada de riesgo es recordar nuestros viajes y otros recuerdos inolvidables y esperar que un día todos vayamos a regresar a la normalidad que había antes, la que nos dábamos por hecho.

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A gringo living in Mexico City. I love teaching, languages, music, film, literature, and history.

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